Estado de la situación
Desde ayer que llevo un stress agotador.Tenía un trabajo de esos que para hacerlos como se debe tienes que dedicarle por lo menos dos días, pero no, éste se tenía que hacer en uno, así que a media mañana me puse como una loca a definir el dibujo y a empezar a pintarlo. Por la noche al llegar a casa después de las clases de japonés me puse otra vez a ello (me lo llevé a casa ya pensando que hoy ni queriendo lo acababa en 5 horas) y hasta las 2 y algo no me dejé caer en la cama.
Esta mañana he sobrevivido a base de galletas María. Casi no he parado hasta las 3. De camino a los ferrocarriles me he comprado un par de croissants salados para llenar algo el estómago; el último me lo acababa delante del corteinglés (no me dirigía allí eh!). He entrado en el metro de urquinaona y me he parado en Vila Olímpica.
El camino lo he compartido con una señora de esas habladoras que no sabía dónde paraba el hospital del Mar. La he acompañado ya que yo también me dirigía para allá. He visto a mi padre, le he dado ropita limpia y planchadita y he hablado un rato con él mientras bostezaba sin poder evitarlo; me caía de sueño. Me ha contado que ingresó un chico suizo de mi edad; se había rajado el cuello y tirado al puerto (al agua), lo graparon (el cuello claro) y lo ingresaron. Estando en el patio, en un descuido de todo el mundo (supongo), saltó la valla y huyó; ¿hacia dónde? Quién sabe... pero muy lejos sin dinero, en pijama y con un intento de suicidio encima, no creo que haya llegado. Es triste ver como las personas pueden llegar a tales puntos de desesperación por las cosas que te pueden ocurrir en la vida, en fin... He dejado a mi padre para irme al banco y arreglar cositas ajenas (gracias a Dios parece que ahora todo está en su sitio y una puede descansar tranquila). Y he llegado a casa y al ver que me leéis he querido escribiros algo para que sepáis que os tengo también a todos en mente.
¡Gracias por estar ahí a todos!

